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Rosell Boher, centenaria tradición y excelencia en vinos tranquilos y espumantes.

 

Oriundos de la villa Rosell de Vinaroz, comarca de Ampurdán, en la provincia de Gerona, España, se tiene noticia de los Rosell desde fines del siglo X. Se sabe también que se vieron obligados a dejar la villa, saqueada por las tropas de Almanzor en el año 985.

Si bien la dominación árabe duró casi ocho siglos, en el norte y en los Pirineos la liberación se produjo alrededor del 1200, gracias a un pacto con el reino de Aragón.

Durante varios siglos se tienen noticias esporádicas de la actividad vitícola por parte de los Rosell en Cataluña. En 1897, el matrimonio formado por Don Pedro Rosell y Mir y Doña Rita Boher y de Carabassa, muy ligados a la actividad vitivinícola, emigran a Mendoza, dejando atrás San Salvador del Toló.

Encarnación Rosell Boher, hija de este matrimonio había nacido en 1882 en España y en 1899 contrae nupcias con Bernardo Martínez. Ambos en 1900 fundan el establecimiento vitícola que hoy ocupa Cavas Rosell Boher. De esta rama de la familia es heredero directo Alejandro Martínez Rosell.

La curiosidad guió a los Rosell Boher a la investigación y experimentación. Junto a otro gran maestro de la enología - Cazenave - inventaron y diseñaron instrumentos y aparatos que luego utilizaron en esta industria.

Don Bernardo Martínez por su parte, sostuvo exitosamente este emprendimiento vitícola dejando el legado de su experiencia a sus hijos

Bajo la sombra de un gran eucalipto que aún hoy separa los dos cuerpos principales de las instalaciones en la actual bodega Cavas Rosell Boher - el viejo solar de la calle Pueyrredón, en Chacras de Coria - Alejandro Martínez Rosell rememora sus años de aprendizaje que hoy le permite combinar en un solo arte, el conocimiento de las uvas y el saber en la elaboración.

 

Cavas Rosell Boher en la Actualidad

Cavas Rosell Boher continúa la tradición familiar de los espumantes con la consigna de elaborar el mejor producto.

Para esto, contamos exclusivamente con uvas de nuestros viñedos, en las mejores zonas de Mendoza.

Allí, se cultivan varios "clones" de Pinot Noir y Chardonnay elegidos cuidadosamente. Los diferentes vinos base obtenidos a partir de estos clones, nos permiten una refinada selección posterior, con el fin de lograr la complejidad buscada del corte definitivo o "cuvée".

El método "Champenoise" de la zona de la Champagne en Francia, adoptado por nuestra bodega, nos asegura los más altos resultados en la calidad en vinos de este tipo.

Nuestras partidas son y serán limitadas para garantizar los cuidados personalizados que requiere la producción artesanal Cavas Rosell Boher continúa la tradición familiar de los espumantes con la consigna de elaborar el mejor producto.

Para esto, contamos exclusivamente con uvas de nuestros viñedos, en las mejores zonas de Mendoza.

Al proyecto Cavas Rosell Boher lo imaginó un grupo de profesionales, de profunda raigambre mendocina que en 1996 soñó recuperar la producción artesanal de espumantes elaborados con el método “Champenoise” o “Tradicional de segunda fermentación en botella”. Unieron entonces voluntades, esfuerzos y experiencia en este objetivo común.

En 1999 se adquieren las centenarias instalaciones de la bodega fundada en el año 1900 por Bernardo Martínez (abuelo de Alejandro Martínez Rosell), a punto de ser demolidas. La construcción, realizada mitad en adobe y mitad con ladrillos antisísmicos se había conservado en perfectas condiciones, gracias a la visión de aquellos inmigrantes.

Después de una serie de adaptaciones, reformas e incorporación de tecnología, Cavas Rosell Boher encuentra con la llegada del nuevo milenio, una cava ideal para la fermentación reposada de sus espumantes.

Desde entonces, sin apurarse ni restarle tiempo a su arte, el equipo que dirige Alejandro Martínez Rosell sigue esforzándose día a día para alcanzar los máximos estándares en espumantes.
Trabajo, esfuerzo y por sobre todas las cosas, una filosofía y objetivos compartidos son las características que definen a nuestros profesionales. Conducido por Alejandro Martínez Rosell, este equipo lleva adelante la labor diaria que se inicia en los viñedos mismos de Cavas Rosell Boher.

Alejandro Martínez Rosell: Ingeniero Agrónomo de la Universidad Nacional de Cuyo y Enólogo. Es un entusiasta defensor del método “Champenoise”, con el que ha obtenido numerosos logros y reconocimiento a lo largo de su extendida carrera. Con sólo 50 años y toda una vida dedicada al mundo del vino, se lo considera integrante de la “nueva generación de enólogos”, que conjugan juventud y experiencia en beneficio de la industria vitícola nacional.

Hijo y nieto de bodegueros, a partir de 1978 se vincula a la enología y asiste en los distintos procesos de elaboración a reconocidas bodegas de la Provincia de Mendoza. Desde 1981 y hasta 2002 dirigió el equipo de enología de Bodega J. Edmundo Navarro Correas, completando un extraordinario ciclo de 22 años de permanencia. A mediados de los 80’ desarrolló entre otros, la producción del célebre espumante de esa firma mediante el método “Champenoise” en estrecha colaboración con una de las mejores firmas francesas, la casa Champagne Deutz, de Epernay, Francia.
Se incorpora a Rosell Boher, para llevar a la bodega toda su sabiduría empírica en el milenario arte del vino.

Fernando Losilla: Ingeniero Agrónomo de la Universidad Nacional de Cuyo. Fue responsable de la bodega de la Facultad de Ciencias Agrarias. Se sumó al proyecto desde el primer momento, ya que en esas cavas se acunaron las primeras botellas de Rosell Boher.

Federico Martínez Rosell: Ingeniero Agrónomo de la Universidad Nacional de Cuyo.
A cargo de los viñedos, controla y cuida las plantas de vid a lo largo del año, para obtener las mejores uvas que se transformaran en los vinos de Cavas Rosell Boher.

Nuestro equipo está embarcado en búsquedas sin plazos. Adueñándose del tiempo, sus integrantes juegan con el vino a esperarlo; investigan, prueban y experimentan, alterando en forma casi imperceptible una variable por vez; desde la planta hasta el proceso de elaboración. Y esperan. Y se sonríen cuando les advierten que los resultados de sus búsquedas por mejores vinos, son una apuesta que mira al futuro.
 

 

Fuente: Cavas Rosell Boher

 

 

 

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