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El Misterio ...

 

Siempre el misterio rondando tras las hojas.

A pesar de los esfuerzos de la brisa que juega con la luz que juega con las sombras que juega con las grandes, mansas hojas de la higuera. El misterio perdura, hecho de siesta al sol.

Las altas montañas esta primavera son voces lejanas de niños jugando a la ronda; son desvanecidos perfumes de flores de ofrenda; son barrocas botellas brillando en la oscuridad de su vino en los viejos bargueños.

El cielo esta primavera son fugaces nubes deshilachando mensajes de novios adolescentes; una campana celeste esperando el golpe por siempre postergado del badajo; la grafía evanescente del águila.

La tierra esta primavera es un aire sólido que trabaja en la oscuridad el perfume de las frutas en su alquimia de agua y luz.

El misterio es un vino que abre los poros del corazón y se queda ahí en los salones vacíos del alma, abriendo las ventanas.

El hombre detrás de la ventana es un misterio. que a cada paso en la niebla abre una puerta al futuro y cierra una ventana al pasado.

El hombre, que a cada paso en la niebla abre una puerta al pasado y cierra una ventana al futuro.

El hombre y el vino están hechos de misterio y están grabados en las paredes del tiempo con secretos nombres.

En cada vino que bebemos buscamos descifrar nuestro nombre impronunciable.

Autor: Carlos Atahualpa Saez


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